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TECNOSOLAR CHAVES

APLICACIONES DE LA ENERGIA SOLAR FOTOVOLTAICA

Instalaciones autónomas
Para emplazamientos que no tienen acceso a la red eléctrica convencional, las instalaciones fotovoltaicas autónomas son una opción para proveer el servicio eléctrico de manera fiable, segura y respetuosa con el medio ambiente.

Estas instalaciones permiten ofrecer un servicio eléctrico, tanto en corriente continua (normalmente 12 a 24V) como corriente alterna (utilizando un inversor) equivalente al de la red eléctrica de distribución pública (220V 50 Hz).

Una instalación fotovoltaica autónoma puede cubrir el 100% de las necesidades eléctricas de un emplazamiento, aunque puede acompañarse de un sistema de apoyo convencional como un grupo electrógeno. Sin embargo, un consumo energético responsable por parte del usuario es esencial para aprovechar al máximo la instalación solar, por eso es conveniente utilizar electrodomésticos de bajo consumo y alto rendimiento e incorporar actitudes de ahorro energético.

Los principales componentes de una instalación solar fotovoltaica autónoma son:

• Campo fotovoltaico: que capta la radiación solar y la transforma en electricidad a corriente continua.
• Baterías o acumuladores: que almacenan la energía producida durante las horas de radiación solar, y permiten disponer durante las 24 horas del día y en días de escasa radiación.
• Regulador de carga y baterías: es un equipo electrónico encargado de proteger las baterías de descargas y sobrecargas. En el caso de sobrecarga el regulador pone las placas en cortocircuito y corta el paso de corriente a las baterías, En el caso de descarga avisa al consumidor con una alarma o bien corta el suministro si el consumo continúa.
• Ondulador o inversor: transforma la corriente continua (12 o 24V) generado por la instalación fotovoltaica en corriente alterna (220V y 50Hz) para poder utilizar los aparatos de consumo.


Las aplicaciones más comunes de estas instalaciones son:

• Electrificación de viviendas alejadas de la red eléctrica
• Aplicaciones agrícolas y ganaderas: bombeo de agua, sistemas de riego, iluminación de invernaderos y granjas, etc
• Señalización y comunicaciones: navegación aérea y marítima, señalización de carreteras, repetidores, etc
• Alumbrado público: calles, monumentos, paradas de autobús, etc
• Sistemas de depuración de aguas


Instalaciones conectadas a la red eléctrica Una instalación conectada a la red eléctrica es aquella que vierte la energía que genera a la red de distribución.

Los principales componentes de una instalación conectada son:

• Campo fotovoltaico: que capta la radiación solar y la transforma en electricidad a corriente continua.
• Ondulador o inversor: como las placas fotovoltaicas generan corriente y tensión continua, debe convertirse en corriente alterna para poderla verter a la red eléctrica de distribución. El inversor es el equipo que realiza esta transformación.
• Protecciones: equipos que desconectan la instalación en el caso de no detectar tensión en la red, en el caso de pérdida de aislamiento, o al detectar cualquier otro funcionamiento. Otras protecciones, además de las de tensión y frecuencia, son los diferenciales y los magnetotérmicos. Los diferenciales protegen contra contactos directos, y los magnetotérmicos protegen el sistema contra sobrecargas, evitando así que se dañe el cableado o los equipos.
• Contadores de compra-venta: se encarga de cuantificar la energía sucia que se ha vertido a la red eléctrica y la que se ha consumido en la propia instalación fotovoltaica para así, poder facturar a la compañía eléctrica la energía limpia que finalmente se ha vertido.
• Contador de entrada de la vivienda o emplazamiento: contabiliza la energía que se consume en la vivienda, local, etc independientemente de la instalación fotovoltaica.
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